
Residencial
Construido2002 · Costa Cachagua
La fachada a la calle es un gran muro curvo de hormigón que resguarda el interior de la propiedad. El volumen se cierra hacia afuera y se abre completamente hacia el mar: amplios ventanales integran el mar a cada espacio social como un cuadro natural que cambia con la luz. Adentro, la misma lógica curva se repite a escala menor: un muro de hormigón tableado que no llega al cielo separa el living del comedor, permitiendo continuidad visual sin perder intimidad. La escalera de hormigón sin barandas es el primer gesto que recibe al entrar — pura, sin concesiones. En la cocina, un ojo de buey de madera y vidrio trae la referencia naval al interior. En el jardín, el fogón circular hundido en el césped y el quincho de hormigón con chimenea negra conforman el espacio exterior. La terraza del dormitorio principal, en el nivel superior, mira directo a la bahía.