
Residencial
Construido2016 · Bosques de Montemar
Dos piezas en diálogo radical. La primera: una estructura de hormigón bruto con vigas diagonales que se cruzan y elevan sobre la entrada — un portal escultórico que no busca discreción, sino presencia. Las sombras que proyecta sobre el pavimento de hormigón son parte del diseño. La segunda: un pabellón horizontal de vidrio que se extiende a lo largo del jardín con precisión y silencio. La tensión entre ambas define el proyecto. El portal es gesto, movimiento, ángulo. El pabellón es quietud, transparencia, horizonte. Juntos, crean una secuencia de entrada que pasa de lo expresivo a lo contemplativo. Al interior, la caja del núcleo vertical — escalera, servicio, estructura — se resuelve en hormigón visto de piso a cielo, con una lucarna cenital que introduce luz en el único espacio cerrado de la casa. El resto es vidrio y luz.